Palabra de Georgie (1899-1986)

- Buenos Aires, es un bonito nombre.
- Es muy lindo nombre, pero uno nunca piensa en el sentido; uno piensa que es “buenos vientos”.
- Claro.
- Que raro que ya Buenos Aires sea una palabra, ¿no?, y la etimología se olvida.
¿Y fue por este río de sueñera y de barro / que las proas vinieron a fundarme la patria? / Irían a los tumbos los barquitos pintados / entre los camalotes de la corriente zaina.
Lo cierto es que mil hombres y otros mil arribaron / por un mar que tenía cinco lunas de anchura / y aún estaba poblado de sirenas y endriagos / y de piedras imanes que enloquecen la brújula.
Buenos Aires es la otra calle, la que no pisé nunca, es el centro secreto de las manzanas, los patios últimos, es lo que las fachadas ocultan, es mi enemigo, si lo tengo, es la persona a quien le desagradan mis versos ( a mí me desagradan también), es la modesta librería en que acaso entramos y que hemos olvidado, en esa racha de milonga silbada que no reconocemos y que nos toca, es lo que se ha perdido y lo que será, es lo ulterior, lo ajeno, lo lateral, el barrio que no es tuyo ni es mío, lo que ignoramos y queremos
(en Borges el memorioso,
conversaciones de Jorge Luis Borges
con Antonio Carrizo, Tierra Firme, FCE)


